
La gestión adecuada de los residuos médicos es fundamental para salvaguardar tanto la salud pública como el medio ambiente. Si bien la incineración se ha utilizado durante décadas como método principal de eliminación en todo el mundo, también conlleva graves riesgos. Cuando no se diseña ni se opera correctamente, la incineración de residuos médicos es una de las principales fuentes de generación de subproductos invisibles pero extremadamente peligrosos, entre los que destacan las dioxinas y los furanos, que se encuentran entre los compuestos más tóxicos conocidos. 
¿Qué son las dioxinas?
Las “dioxinas” son un grupo de compuestos químicamente relacionados:
clasificados como contaminantes orgánicos persistentes (COP) que se producen de forma no intencionada durante la incineración de residuos que contienen cloro
(por ejemplo, plásticos de PVC). Son incoloros, inodoros y altamente tóxicos incluso en niveles mínimos.
Incluso pequeñas cantidades de exposición a dioxinas pueden tener importantes repercusiones en la salud. La Organización Mundial de la Salud ha incluido las dioxinas entre los contaminantes ambientales más peligrosos. ¿Cómo se forman las dioxinas?
Las dioxinas son subproductos no deseados que se forman durante los procesos de combustión que involucran cloro y oxígeno a ciertas temperaturas. Su formación en los incineradores de residuos médicos es un proceso químico complejo, pero se puede resumir en tres requisitos clave:
Para la formación de dioxinas, deben estar presentes tres elementos básicos:

Fuente: Tasas relativas de formación de dioxinas (en relación con el caso de 400 °C) a diferentes temperaturas de los gases de combustión (McKay, 2001).
¿Por qué la incineración de residuos médicos genera dioxinas?
Los residuos médicos suelen cumplir una gran cantidad de todos estos requisitos para generar dioxinas:
Una vez emitidas, las dioxinas se dispersan en el aire, se depositan en el suelo y la vegetación, y finalmente entran en la cadena alimentaria. A diferencia de muchos contaminantes, no se degradan fácilmente, lo que convierte incluso pequeñas liberaciones en un problema ambiental y de salud pública a largo plazo.
Diferentes tipos de incineración utilizados
– Horno rotatorio, gasificador (denominado pirólisis) Incineradores ocasionales)
Emisión de dioxinas por la incineración de desechos médicos
Las Directrices de la OMS/PNUMA sobre las mejores técnicas disponibles y las mejores prácticas ambientales (2006) → recomiendan el mismo límite de 0,1 ng EQT/Nm³ para la incineración de desechos médicos y peligrosos.
| Tecnología | Características operativas típicas | Emisión de dioxinas reportada (ng TEQ/Nm³)* | Cumplimiento con la norma internacional (≤0,1 ng TEQ/Nm³*) |
| Quema a cielo abierto (Combustión directa) | Residuos quemados en fosas abiertas o cámaras rudimentarias, sin control, sin postquemador | Más de 4.000 | ❌ Supera la norma en miles de veces |
| Incineradores a pequeña escala | Utilizando temperaturas suficientes, postquemadores y otras características | 10 – 500 | ❌ Puede ser 5.000 veces superior al límite.
Depende del correcto funcionamiento y mantenimiento |
| Incineradores a gran escala (con controles de contaminación) | Combustión en dos etapas a >850–1.100 °C, tratamiento de gases de combustión | 0,1 – 1,0 | ⚠️ A veces cumple, a menudo supera el límite |
| Incineradores de última generación (Mejor Tecnología Disponible, MTD) | Combustión a alta temperatura + enfriamiento rápido + limpieza de gases de combustión en múltiples etapas (filtros de mangas, carbón activado, lavadores de gases) | ≤0,1 | ✔ Por debajo de 0,1 ng TEQ/Nm³
Coste de operación y mantenimiento significativamente alto |
Fuente: Conclusiones de una evaluación de incineradores a pequeña escala para residuos sanitarios – OMS
La alternativa: Tecnologías de tratamiento sin incineración
Dados los graves riesgos para la salud y el medio ambiente asociados con la incineración, muchos países han optado por métodos más limpios y sostenibles para la gestión de residuos médicos. Estas tecnologías neutralizan los patógenos sin generar dioxinas ni otros contaminantes atmosféricos peligrosos, lo que las hace más seguras tanto para las comunidades como para el medio ambiente. Autoclavado (Esterilización por vapor)
El caso de Estados Unidos: De 6.000 incineradores a autoclaves
En la década de 1990, Estados Unidos operaba aproximadamente 6.000 incineradores de residuos médicos. Sin embargo, la implementación de las Enmiendas a la Ley de Aire Limpio de 1990 y las posteriores regulaciones de la EPA de 1997 sobre incineradores de residuos hospitalarios/médicos/infecciosos (HMIWI) cambiaron drásticamente este panorama. Una vez que se implementaron límites estrictos de emisión de dioxinas y requisitos de monitoreo, muchos incineradores se cerraron o se reemplazaron por métodos de tratamiento más seguros. Después de años de evaluación tecnológica, el autoclavado de alto vacío surgió como la solución dominante. Hoy en día, más del 90% de los residuos médicos en Estados Unidos se tratan mediante autoclavado.
Otras alternativas sin combustión
Desinfección por microondas: Utiliza energía de microondas para calentar y desinfectar los residuos. El costo de producción es relativamente bajo y se utiliza principalmente en equipos pequeños con bajos requisitos de desinfección, y rara vez se utiliza en plantas de tratamiento centralizadas o proyectos de gran capacidad.
Desinfección química: Emplea agentes químicos (por ejemplo, compuestos de cloro) para inactivar los patógenos. El costo es muy bajo, pero debido al problema de la contaminación secundaria, rara vez se utiliza en la actualidad.
Tratamiento térmico (sin incineración): Métodos de alta temperatura como el calor por fricción, con una aplicación muy limitada, baja capacidad y bajos requisitos de desinfección.
Un camino más seguro
En Gient, nos comprometemos a proporcionar soluciones de tratamiento de residuos médicos seguras y ambientalmente responsables que eliminen los peligros de las dioxinas y otras emisiones tóxicas. Contáctenos ahora para obtener soluciones para la gestión de residuos médicos.